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viernes, 9 de mayo de 2014
UN CUENTO QUE CONTAR
De: M.A. Donaldo Vásquez Zamora
Profesor titular
Redacción I
Guatemala,
abril del 2014. Los guatemaltecos somos dados a decir “siempre hay un cuento
que contar”, y es que, tenemos la costumbre de contar historias, “charadas”, o, en todo caso, un
cuento corto.
El
abuelo contaba los cuentos cortos de
entonces, aunque a veces parecían leyendas, pero él los narraba con tanta
emotividad que en realidad nos adentraba al mundo de la imaginación abstracta o
suspicaz de un tiempo diferente al de hoy.
Ese
mismo relato puede que lo encontremos en las líneas de la literatura de los
jóvenes estudiantes de la carrera de Periodismo Profesional, sección “B”,
jornada nocturna de la insigne Escuela de Ciencias de la Comunicación de la
Tricentrenaria Universidad de San Carlos de Guatemala, USAC.
Encontraremos
en este blogspot líneas escritas capaces de trasladarnos al mundo literario que
como práctica del curso Redacción I, nos adentra a las letras y a la escritura de
enunciados simples, compuestos, unimembre o bimembres solidarios con la bondad
de los literatos.
Leamos
juntos estos cuentos cortos que inician a nuestros estudiantes en la carrera
del periodismo que con imaginación futura ocuparán las columnas y páginas de
los medios escritos, radiales o televisivos de nuestro país … Guatemala.
domingo, 4 de mayo de 2014
LA PASTILLA ROSA
Rafael despertó creyendo que, en ese instante, se había quedado dormido. Como en otras ocasiones, le entusiasmó la idea de ser consciente de que estaba soñando y sintió como si fuese un personaje de ficción de carne y hueso. Oyó el leve tic tac del reloj de mesa. Parecía haber abierto los ojos en un sábado de festejos, pero se concentró para convertirlo en domingo. Antes de preparar el café, fue al quiosco para comprar el periódico. Todas las noticias hablaban de un mundo en el que él no deseaba vivir. Supo que estaba despierto.
Motivado por esa experiencia, Rafael publicó La Pastilla Rosa; un “libro” de cuentos editado en formato periódico con el propósito de que el lector, al menos en un primer momento, leyese las historias cual si fueran sucesos de actualidad, introduciéndose así en un mundo ficticio, pegado a lo utópico, con la certeza de seguir respirando en esta realidad. Para evitarle distracciones, firmó con seudónimos las noticias, los artículos de opinión, los anuncios, cómics y todos los elementos que conformaron ese nuevo medio informativo... de una sola publicación: el número 777.
En una entrevista realizada en septiembre de 2012, Rafael hizo un reiterado hincapié en la importancia del formato, empleando distintas combinaciones de palabras para decir lo mismo: “Cuando uno lee un periódico, por más que la subjetividad rebose de las páginas, el suceso se asume como verídico. El pensar sobre lo que se está leyendo deja de ser un filosofar sobre supuestos y salta a un reflexionar sobre hechos concretos que afectan nuestro entorno, sea colectivo o individual”.
En esta insistencia sobre tal afirmación se basan los analistas para argumentar que la frase de Julio Verne (“Todo lo que un hombre pueda imaginar, otros podrán hacerlo realidad”), que empleó en el acertijo de la página 21, revela su verdadero anhelo. La prioridad de Rafael no fue crear una obra literaria peculiar, sino dar con el medio para sembrar futuras noticias. Estoy de acuerdo con ellos. En un correo electrónico que me envió hace nueve años, a inicios de 2010, cuando La Pastilla Rosa sólo era una idea con textos desordenados, me habló sobre su motivación de fondo, detrás de las letras, delante de sus ganas: “al contrastar la información o al llegar a la sección literaria del periódico, donde se desvela que lo que se tiene en las manos es un libro de cuentos, el Lector que busco habrá saboreado ya una realidad más amplia. También es probable que, desde un primer momento, dude sobre la fiabilidad de las noticias, pero el dudar es suficiente para que él respire dentro de las historias durante un rato, lo suficiente, espero, para sembrarle un quizá si yo”.
FIN
Cuento escrito por Steven Guevara
miércoles, 30 de abril de 2014
SOMBRAS EN EL SILENCIO
Celeste vive en una
comunidad de Guatemala, ella vive con
sus padres. Durante tres a años de vida de celeste todo marcho normal eran una familia muy unida y
feliz, al pasar del tiempo la comunidad en la que Vivian se fue poblando más y
más y la seguridad de la colonia iba bajando con el pasar de los
años.
A los trece años de vida de
celeste sufrió la gran pérdida de su padre a causa de la violencia que se vivía
ya en su comunidad, ella con su madre no sabían nada que hacer pues el era el único sustento de la vida. Doña
Sandra, mamá de Celeste empezó a lavar y planchar ajeno para poder salir
adelante. Celeste también le ayudaba por las mañana ya que ella por las tarde
tenía que salir a estudiar. Al pasar los meses a Celeste y a su mamá ya les
estaba pidiendo que desocupara la casa en la cual habitaban pues ya llevaban un
mes de retraso, por lo cual ellas tuvieron que irse a vivir a casa de Roxana
hermana de doña Sandra. Celeste estaba muy dolida pues no solo tenía que dejar
el hogar donde vivía sino que también tenía que cambiar de escuela.
AL llegar a la casa de
Roxana ella les recibió muy amablemente, pero les dio algunas indicaciones para
poder vivir ahí en casa de ella, dentro de las indicaciones estaban que tenían
que contribuir en la casa, Celeste tenía que lavar platos, cuidar a los hijos
de Roxana y hacerle comida a todos los de la casa, pues ella con su esposo
trabajaban y no avía nadie quien cocinara. Ellas muy decepcionadas
aceptaron… pues no les quedaba de otra.
Les llevo a su cuarto para que pudieran instalarse y les empezó a mostrar la
casa. Paso el tiempo Roxana ya se estaba
convirtiendo en toda una señorita, y empezaba a tener curiosidad sobre los
cambios que estaba teniendo su cuerpo,
con sus manos empezaba a conocer esos cambios por los que estaba
pasando.
La mamá de Celeste consiguió
trabajo en una empresa de ropa en donde trabajaba su hermana, y ya regresaba
tarde. Y ella se tenía que quedar sola con don Julio esposo de Roxana, quien a
Celeste le empezaba a incomodar el comportamiento que estaba teniendo hacia
ella, pues le soba mucho las manos, se le quedaba viendo de una manera muy
despectiva. Hubo una mañana que ya todos avían salido de la casa, Celeste se
encontraba haciendo los que aceres de la casa, cuando de repente entra don
Julio del trabajo y le exige comida a Celeste. Celeste se da cuenta que don
Julio llega algo extraño, y mientras le serbia la comida ella se dio cuenta que
iba bajo efectos de alcohol por el humor que salía del cuerpo de don Julio. Don
Julio le exige a Celeste que se siente junto a el en la mesa… Celeste muy
temerosa le dijo que tenía que seguir con el oficio de la casa, pero el se
enojó que de un jalón la sentó en una silla que estaba junto a él. Celeste muy
temerosa le empezó a temblar todo el cuerpo, don Julio muy morbosamente le
empezó a pregunta si tenía novio,
mientras le sobaba la mano de Celeste..Celeste con su voz temblorosa le dijo
que no, don Julio le contesta que no creía el que no tenía novio pues era una
niña muy linda. Celeste muy temerosa lo empuja
y se va corriendo a su cuarto.
Así paso mucho tiempo don
Julio acosaba a Celeste y Celeste por el temor no le decía nada a nadie
Hasta que llego ese día…
Celeste se encontraba como
todos los días realizando el oficio en su casa, cuando de repente entra a la
casa ebrio y le empieza a gritar a Celeste, ella se esconde en su cuarto y
empieza a llorar… de repente don Julio de una patada abre la puerta del cuarto
de Celeste y le empieza a decir con vos agresiva que ¿Por qué no le contesta?
¡si escucha que le está llamando!... Celeste temerosa empieza a llorar y a
escabullirse sobre su cama, don julio se le acerca y la empieza acariciar..
Ella lo empuja y sale corriendo… don Julio la Corre y le pega en el rostro,
Celeste cae sobre la cama con el rostro lleno de sangre… y es entonces cuando
don Julio Abusa Sexualmente de Celeste…
Así siguió por un largo
tiempo abusando consecutivamente de la pobre de Celeste, ella no decía nada
pues la amenazaba de muerte a ella y a su mamá. Celeste bajo en su rendimiento
escolar en su hogar solo llegaba de estudio y a encerarse a su cuarto. Su mamá
no se daba cuenta de nada pues ella llegaba tarde a de su trabajo.
En una de esas Celeste queda
embarazada de don Julio, Ella al enterarse de que esta embarazad empieza a
buscar como deshacerse del bebe que llevaba dentro, pues ella no lo quería
tener. En su afán de deshacerse del bebe consigue como hacerlo en su casa.
Pasan los días y Roxana está
decidida a realizarse el aborto, toma la determinada decisión y se realiza el aborto en el cuarto
de su casa…
De repente entra la mamá de
Celeste, quien como cosas rara regresa temprano del trabajo… empieza a buscar a Celeste, cuando de repente entra
al Baño y encuentra a Celeste muerta desangrada tirada en el piso del baño...
FIN.
Cuento escrito por Alvaro Dario Lopez
martes, 29 de abril de 2014
UNA GRAN IMAGINACIÓN
Era un hermoso atardecer de otoño, tres
hermanos muy traviesos se encontraban en el jardín de su casa, ellos eran el
mas grande Manuel, el segundo Mario y la mas pequeña Marjorie, el blanco de los
hermanitos como era de esperarse pensaban que travesura hacer.
Vamos al bosque –exclamo Mario- No-
respondió Manuel- ya esta por anochecer. ¿Pero podemos ir mañana? – pregunto Marjorie,
si respondieron los hermanos y entraron a cenar imaginándose la aventura que
les esperaba. El bosque quedaba a
menos de 500 metros. De la casa de los niños, Marjorie llena de ilusión llevaba
en su mochila repelente de mosquitos, bloqueador solar y su infaltable cámara,
Mario llevaba golosinas y gaseosas y Manuel iba preparado con una brújula y su
teléfono celular por cualquier emergencia, algo que llevaban en común estos
tres hermanos era la gran ilusión que les daba esa nueva gran aventura.
De camino al bosque iban preguntándose que
encontrarían, ¿Sera que hay dragones? Exclamo con gran emoción Mario, mientras
Marjorie se preguntaba si encontraría unicornios, mientras Manuel se preguntaba
si habían pegelagartos, al adentrarse en el bosque con su gran ilusión no se
encontraron no con un bosque cualquiera, era un bosque encantado, que encantaba
a cada que entrara en su inmensa fantasía.
Tal y como esperaban al adentrarse en el
bosque los tres mosqueteros como hacían llamarse los tres hermanos, no solo
habían dragones muy amistosos, también habías muchos unicornios muy divertidos
además de hadas, duendes y un sinfín de
de seres inimaginables, la naturaleza era muy diferente a la real, era mucho
mas encantadora, arboles de colores y ríos de arcoíris, los tres mosqueteros
tenían una sonrisa de oreja a oreja su sonrisa era aun mas grande que la del
sapo amarillo que descansaba en una piedra color rosado chillón.
Marjorie estaba tan emocionada que no
paraba de tomar fotos con su cámara, se tomaba fotos con cada ser
extraordinario que encontraba, mientras que Mario compartía con Manuel y los animales extraordinarios sus golosinas,
es increíblemente extraordinario exclamaba Marjorie cada vez que podía, y sin
darse cuenta había algo entre los arbustos de colores chillones, que según
ellos los observaba y así se paso todo el día observándolos.
Los hermanos nunca habían entrado a ese
bosque, ya que de simple vista daba una sensación de horror, daba temor por eso
a la mayoría de los niños de su edad les daba miedo solo pensar en el bosque,
Marjorie tenia solo 5 años, Mario tenia 6 años con 6 meses, siempre decía los
mese alardeando que ya sabia contar y Manuel tenia 8 años.
Sin darse cuenta del tiempo
que había pasado, se les había acabado el día, entre tanta diversión,
Manuel se percato que tenia que regresar
cuando la alarma del celular empezó a
sonar. Es hora de irnos –grito Manuel-… No! –Exclamaron Mario y Marjorie- …
Bien –respondió Manuel- es hora de
macharnos si, no nuestra madre se preocupara. Los tres mosqueteros guardaron
sus cosas y emprendieron su gran aventura de regreso a casa.
Saliendo del bosque Marjorie
les pregunto a sus hermanos, algunos de
ustedes sintió en el bosque, como que nos observaban? No –respondió Manuel- pero no te asustes de
seguro era mas de algún tímido animal, pero regresaremos mañana? –Pregunto
Mario-, claro –respondió Manuel-, no
estoy muy segura de acompañarlos mañana –dijo con voz temblorosa Marjorie-
tengo un poco de miedo, pero por si me decido los veré en la puerta.
Luego de cenar cada quien se
fue a sus habitaciones, los dos hermanos
emocionados por otro día de aventuras, arreglaron sus mochilas y se
metieron rápidamente a la cama a descansar, mientras que Marjorie apenas tuvo fuerzas y ánimos para
conectar la cámara al pasa corriente.
Ahí se encontraron los dos
hermanos, haciendo un poco de tiempo por aquello de que Marjorie se
arrepintiera y decidiera acompañarlos, un minuto mas –dijo Mario, con voz
desesperada- y en eso oyeron los suaves
pasitos de marjorie bajando por las escaleras, y con una voz muy agitada
exclamo –pensé que se habían ido sin mi-
Hoy no nos distraeremos
tanto –dijo Manuel- tenemos que entrar
un poco mas al bosque, debemos cruzar el rio y ayer me pareció ver a lo
lejos un castillo, en esa dirección, ese comentario dejo con cara de admiración
a los dos hermanos, que solo acentuaron con la cabeza.
Llegaron al rio, y se dieron
cuenta que no había como cruzarlo, estuvieron un tiempo pensando como cruzarlo
y se dieron por vencido, ya que no había forma de cómo cruzarlo. Estaban por regresarse,
cuando oyeron una voz decir ¿Por qué se van?, era un niño como de la edad de
Manuel y lo acompaña una niñita de la edad de Marjorie. Quien eres tu –
pregunto Manuel- yo soy Eduardo –respondió
el niño- vestía un poco al estilo príncipe de cuentos de princesas, y ella es mi hermana pequeña, su
nombre es Fátima, y ustedes quienes son
–pregunto el pequeño príncipe- yo soy Manuel, ella es Marjorie mi hermana
pequeña y el es Mario el hermano del medio. Y los cinco se saludaron, entonces
el pequeño Eduardo pregunto si les gustaría ir al castillo, aunque la verdad el
gran castillo se trataba de una casita de madera, claro que si respondieron muy
emocionados los tres mosqueteros, solo que no sabemos como cruzar el rio- dijo
Marjorie- , de eso no hay problema dijo muy feliz Fátima, sugiriendo que cruzarían
en los unicornios, y así fue los
unicornios los llevaron directamente al castillo.
En los jardines del
castillo, hicieron un gran picnic con la comida que llevaba Mario, mientras que
Fátima y Marjorie tomaban fotos por todos lados, así pasaron las horas, hasta
que empezó a oscurecer, cuando se sentaron a descansar y empezaron a platicar,
Marjorie se entero que eran Eduardo y Fátima
los que el día anterior los estaban espiando, luego de disfrutar de esa magia
del bosque, y descansar viendo el atardecer, los cinco amiguitos decidieron
empezar su viaje de regreso a casa.
Ya no podremos venir –dijo
Manuel- pensando que ellos vivían ahí, mañana ya es domingo y el lunes empiezan
las clases, de seguro nuestra madre no dejara que salgamos ya que tenemos que
arreglar nuestras cosas para las clases, Fátima y Eduardo guardaron silencio,
ya para salir del bosque los amiguitos empezaron a despedirse y a comentar lo
bonito que estuvo ese día y que había sido un placer conocerse.
Los tres mosqueteros se
fueron in dirección contraria a la de Fátima y Eduardo, estos vivían en el
vecindario contrario al de los mosqueteros.
El día lunes en clases la
sorpresa de Marjorie fue encontrar en su salón a Fátima, mientras que Manuel se llevaba una sorpresa similar al
ver en su clase a Eduardo, a la hora del receso los cuatro corrieron hacia
donde estaba Mario para contarle todo lo que había pasado.
Y así fue como se formo una
gran amistad, los cinco nuevos amiguitos salían a jugar por las tarde y entre
veces cuando tenían mas tiempo se aventuraban a ir al bosque mágico a vivir y disfrutar de nuevas
aventuras.FIN.
Cuento escrito por Miguel Anibal López Arriola.
LA ESCUELA DE LOS ANIMALES
Cuenta un
relato que en cierto día los animales de las selva decidieron organizar una
gran escuela. Como habían escuchado hablar de la “Educacion integral”, esta era
la que desarrolla todas las facultades del individuo, decidieron que en su
escuela se seguiría ese estilo.
Lo novedoso
del programa de estudios consistía en que cada animal podían desarrollar todas
las habilidades básicas: como correr, saltar, nadar volar, trepar.
Por ejemplo
el pato, conocido por sus excelentes habilidades para nadar, podría aprender a correr;
él conejo, experto corredor, podría aprender a nadar; y así por el estilo.
Cuando se
dio inicio al curso escolar, la emoción no podía ser mayor. No paso mucho
tiempo, sin embargo, antes de que los directivos de la escuela se dieran cuenta
que el programa prometía más de lo que se podía cumplir.
El pobre pato se esforzó tanto en correr que
las membranas de sus patas se dañaron y, al final del año escolar, casi no
podía nadar.
El conejo,
por su parte, termino recluido en un sanatorio. Le fue tan mal en las clases de
natación, que sufrió un colapso nervioso.
La ardilla
la mejor trepadora de la clase, sufrió calambres cuando tomo las clases de
vuelo.
El águila
la reina de los aires, tuvo que recibir respiración de boca a boca porque casi
se ahogo cuando intento nadar.
Y peor le
sucedió al perezoso: las clases de velocidad lo dejaron tan casado que no pudo
subir a su árbol preferido durante varias semana.
Cuando el
año escolar llego a su fin, la escuela cerró sus puertas. Pero no todo se
perdió, porque los animalitos aprendieron al menos dos grandes lecciones.
En primer
lugar, aprendieron que cada criatura en este mundo tiene por lo menos una habilidad
natural, y que es un privilegio desarrollarla hasta el máximo de su potencial.
La segunda,
aprendieron que no tiene ningún sentido insistir en cultivar habilidades que no
tenemos, solo porque otros si las tienen.
FIN
Cuento escrito por Mildred Virginia Mazariegos Carrillo
EL COMAL LE DIJO A LA OLLA.
Un día muy soleado, a la orilla
del rio rodeado de aquellos árboles frondosos, Pancho se encontró con su amigo Andrés;
los dos parecían muy cansados por el trabajo de toda la mañana y por casualidad
los dos habían coincidido la hora para irse a bañar, y mientras se preparaban
para lanzarse al agua, cada quien contaba sus historias que habían tenido…
-Pues fijate vos Andrés, que no
encontraba el peine hoy temprano para peinarme, lo busqué en el ropero, en la
pila, en la mesa, en el baño pero no encontré nada, hasta que me di por vencido
y decidí irme a trabajar solo así, sin peinarme, tenía el pelo como que fuera
nido de conejos-.
Jajajajaja-reía Andrés, mofándose
de su amigo Pancho, -pero ¿qué? ¿No encontraste el peine?...porque todavía te
veo despeinado, ja ja ja, pero anda sigue contando porque quiero saber el final
de tu historia- decía Pancho.
-¡Jah! Calláte que ahora viene lo
bueno, cuando me disponía a tomar el desayuno, en el momento de querer agarrar
una tortilla para llevármela a la boca, no la podía partir porque algo me lo
impedía, ¿y ni te imaginás que era? -no-
respondió Andrés con curiosidad; -fijate vos que el peine no me dejaba cortar
mi tortilla, y hasta entonces me fije en dónde estaba el peine-.
-Vos Pancho, ¿y no has ido al médico
a que te recete alguna medicina para no olvidar donde dejas las cosas? Porque
eso de que cargués las cosas en la mano y las andés buscando si es preocupando,
no vaya ser que padezcas de alz heimer, esa enfermedad con la que perdés la
memoria- ¡y reía a carcajadas!
De pronto, a lo lejos, se vio a
alguien moviendo sus brazos, los agitaba como quien decía -acá estoy- y
gritaba, pero no se le entendía, poco a poco aquella persona se fue acercando,
era un compañero de trabajo de Andrés, y al tenerlo de frente le dijo, -vos
Andrés, aquí te traigo la bolsa con los papeles que andabas buscando hoy en el
trabajo, ¿y ni sabes donde los habías puesto?- Preguntó el amigo burlonamente, -No-
respondió Andrés, con pena y vergüenza, ¿en dónde los puse? -Pues en el
escritorio donde trabajas a diario-. Tené cuidado con la pérdida de memoria, no
vaya ser que te dé Alz Haymer –le recomendó el amigo burlonamente-.
FIN
Cuento escrito por Sergio Armando Monterroso Mayen
















