domingo, 27 de abril de 2014

¿LOS SUEÑOS SE HACEN REALIDAD?

Érase una vez una pequeña niña que tenía muchos sueños en mente, uno de ellos era viajar por el mundo. Sin embrago no tenía suficientes recursos económicos, sus padres trabajaban mucho para que ella y su hermano pudieran ir a estudiar.Con el paso del tiempo aprendió a valorar lo que podía tener, estudiaba mucho para que sus padres se sintieran orgullosos de todos sus logros.
Cuando era adolecente inicio a trabajar en sus tiempos libres y con lo que ganaba compraba cosas que le gustaban, a la vez ayudaba a sus padres en lo que podía. Siempre era muy responsable.Uno de tantos sueños era convertirse en maestra. Se esforzó mucho hasta que después de mucho estudio logró su meta, le gustaba mucho su trabajo, le enseñaba a los adolescentes a cuidar la salud, cocinar y tejer.
Otro de sus sueños era casarse a pesar de haber tenido malas experiencias pero el destino le puso en el camino a una buena persona, en una reunión a la que asistió con unas amigas conoció a una jovencon el que compartió momentos importantes y especiales de su vida, la apreciaba y valoraba con todas sus virtudes y defectos, después de un tiempo de noviazgo él le propuso matrimonio y ella felizmente acepto la propuesta, inicio todos los preparativos para su boda, compró un gran vestido, invitó a todos sus amigos y familiares, sus padres no estaban de acuerdo con que ella se casara, pero ella les demostró que era feliz con esa decisión que había tomado asi que la apoyaron.
Después de unos años tuvo una hija muy linda  y se propuso transmitirle todos los valores que en algún momento de su vida le habían enseñado sus padres, cuando su hija ya estaba más grande, decidió trabajar de nuevo. Recibió una buena oferta de trabajo, a pesar de que el viaje debía ser largo y agotador porque era en un pueblito, no dejo que esas aparentes dificultades impidieran que ella volviera a trabajar.
Se encariño con toda la gente, se acostumbró a la forma de vida que tenían allí, a las tradiciones, etc.
Pasaron tres años y por razones de superación personal decidió participar para una mejor plaza de trabajo cerca de su casa, que le permitiría vivir mejor y compartir más tiempo con su hija. Así que sin imaginarlo gano la oportunidad y triste por dejar ese lugar tan preciado en ese pueblito, se trasladó a su nuevo lugar de trabajo, sin embargo le costaba adaptarse ya que existía mucha rivalidad entre compañeros. Pero siguió luchando.
Pasado el tiempo mejoró sus relaciones interpersonales, ayudaba con problemas que surgían dentro del plantel, ganó respeto, cariño, admiración de jefes, compañeros y alumnos.
Hasta que un día llegó la oportunidad de cumplir otro de sus sueños, que era viajar y conocer nuevas ciudades, costumbres, tradiciones, idiomas, etc. Hicieron una especie de concurso entre los docentes del lugar donde trabajaba, el cual consistía en participar para ganar una beca de estudios en el extranjero. Ella preparó un excelente trabajo e hizo su mejor esfuerzo para poder ganar tan tentador premio. Pasaron seis meses después de la exposición de sus trabajos, cuando recibió la noticia de que era una de las ganadoras del concurso y que debía prepararse porque el viaje duraba un año.
Estaba feliz y triste, porque estaba orgullosa por haber sido capaz de ganar, pero debía separarse de su hija y familia por tanto tiempo. Toda su familia la apoyo y le ofrecieron hacerse cargo de su hija para que ella pudiera cumplir su sueño. Y aprovechó el apoyo que le ofrecían y emprendió su viaje.
Se sentía muy feliz porque finalmente había logrado subirse a un avión, conocer un nuevo país, conocer otras culturas y principalmente había logrado cumplir su sueño de poder subirse a un avión. A su regreso muchas cosas habían cambiado y se dio cuenta que ya no era lo mismo, ella y su familia habían cambiado.
Pero a pesar de todo la seguían queriendo y ese viaje había ayudado a que la relación sentimental que tenía con todos mejorara y se fortaleciera.

Pero aún sigue luchando por otros sueños y metas que le faltan por cumplir.
FIN.

Cuento escrito por Ana Maria Sequen Gonzales


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